SIGUE LA FIESTA
Después de los últimos acontecimientos ocurridos en este país, algunos andan tristes, otros medio tristes, pero yo reboso de alegría. Los resultados electorales, por ejemplo, dejaron a más de uno damnificado. Ya deben estar sacando cuentas de las pérdidas económicas y pensando en qué van a hacer para recuperar esa platica. Con la esperanza puesta en que la presidencia la gane su candidato predilecto para que les consiga un nombramiento o adjudique un contrato a un amigo. Así el asunto no será tan grave.
Pero, siendo Colombia un país de ferias y fiestas, los que gozamos con lo bueno que ocurre y no nos deprimimos con lo malo -así sea protuberante y doloroso-, nos tomamos un whisky por la recuperación del dólar, el éxito, aunque fugaz, de Camilo Villegas, la renuncia sin nombramiento del Bolillo Gomez, los triunfos morales de Juan Pablo Montoya, los resultados de las encuentas electorales, el Grammy para los vallenatos, las exquisitas caderas deShakira, y muchos otros motivos para no elaborar una lista interminable. Vistos todos por "el lado amable", tendremos siempre el pretexto ideal para pasarla bien. Ese es el propósito: que la gozadera no termine nunca. Que siempre suene la música y nunca falte un buen néctar espirituoso.
Compatriotas: los invito para que no nos compliquemos la vida preguntándonos si la reelección de Uribe triunfa o fracasa. Pensemos, más bien, que gane quien gane, las probabilidades de un cambio total no son muchas. Los presidentes no son tan independientes como algunos creíamos. Tienen compromisos con quienes les ayudaron en la campaña. Deben complacer a los congresistas para que aprueben las iniciativas. Para eso existen las embajadas y otros cargos diplomáticos, los ministerios, los departamentos administrativos etc. En fin, si continúa Uribe, seguiremos como vamos. Si no, veremos caras nuevas pero este hermoso país seguirá siendo el mismo. A menos que gane Leyva y a los seis meses las Farc estén dirigiendo un campamento de scouts. Bueno, vamos a tomarnos el otro y no hablemos tanta paja.
Pero, siendo Colombia un país de ferias y fiestas, los que gozamos con lo bueno que ocurre y no nos deprimimos con lo malo -así sea protuberante y doloroso-, nos tomamos un whisky por la recuperación del dólar, el éxito, aunque fugaz, de Camilo Villegas, la renuncia sin nombramiento del Bolillo Gomez, los triunfos morales de Juan Pablo Montoya, los resultados de las encuentas electorales, el Grammy para los vallenatos, las exquisitas caderas deShakira, y muchos otros motivos para no elaborar una lista interminable. Vistos todos por "el lado amable", tendremos siempre el pretexto ideal para pasarla bien. Ese es el propósito: que la gozadera no termine nunca. Que siempre suene la música y nunca falte un buen néctar espirituoso.
Compatriotas: los invito para que no nos compliquemos la vida preguntándonos si la reelección de Uribe triunfa o fracasa. Pensemos, más bien, que gane quien gane, las probabilidades de un cambio total no son muchas. Los presidentes no son tan independientes como algunos creíamos. Tienen compromisos con quienes les ayudaron en la campaña. Deben complacer a los congresistas para que aprueben las iniciativas. Para eso existen las embajadas y otros cargos diplomáticos, los ministerios, los departamentos administrativos etc. En fin, si continúa Uribe, seguiremos como vamos. Si no, veremos caras nuevas pero este hermoso país seguirá siendo el mismo. A menos que gane Leyva y a los seis meses las Farc estén dirigiendo un campamento de scouts. Bueno, vamos a tomarnos el otro y no hablemos tanta paja.
